Enkheduanna

Enkheduanna

La Historia está rebosante de nombres masculinos que aportaron su conocimiento y su ciencia al avance de la sociedad. Pero de vez en cuando se filtra algún personaje femenino que, por circunstancias especiales, posición o azar, pudo acceder a un alto nivel de conocimiento y dejar igualmente su huella en la Historia.

Uno de esos casos es la princesa acadia Enkheduanna, cuyo nombre significa “suma sacerdotisa ornato de Dios” y que vivió entre 2285 y 2250 a. C.

El nombre de esta mujer nos ha llegado a través de sus escritos, cantos e himnos en honor de la diosa Inanna (Luna). Y dado que firmó sus escritos, se le considera la primera escritora de la historia, ¡ahí es nada!.

Esta hija del rey Sargón I es ampliamente reconocida entre la comunidad científica por su estudio y descripción del movimiento de diversos astros. Junto con otros sacerdotes creó observatorios dentro de los templos para poder hacer mapas de los movimientos de las estrellas y la luna. Tanto la astronomía como las matemáticas eran disciplinas creadas y controladas por los sacerdotes babilónicos, razón por la que Enkheduanna pudo acceder a esta esfera del conocimiento y convertirse en la regente de la misma.

Se considera que su labor contribuyó a crear uno de los primeros calendarios religiosos, el cual aún es usado hoy día por las religiones cristiana y hebrea para la celebración de la Pascua (regidas por la luna).

El caso de Enkheduanna, como el de otros tantos hombres y mujeres que por su condición social o de género tenían limitado el acceso al saber, es un claro ejemplo de que cualquier persona, con interés, trabajo y constancia, que acceda al conocimiento, puede aportar grandes cosas.

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